Oclusiones Venosas de la Retina 

Si el ojo fuera un cuarto, la retina sería el papel tapiz que lo recubre (para más detalles sobre las partes del ojo los invito a la sección “El ojo y sus partes”). La retina se mantiene viva gracias a la sangre que recibe de sus arterias (las que llevan la sangre a la retina) y esta sale del ojo a través de sus venas (las que llevan la sangre de vuelta al corazón y pulmones para reoxigenarse). Estas arterias y venas se pueden obstruir en asociación a algunas enfermedades o de forma instantánea sin una causa aparente.

Las venas de la retina se pueden obstruir a varios niveles y dependiendo de esto serán los síntomas y gravedad del cuadro. Lo que sucede cuando tenemos una oclusión en las venas de la retina es que la sangre después de pasar por las arterias ya no tiene manera de salir de forma adecuada del ojo y tenemos un “estancamiento” de líquido que se queda en la retina y nos la edematiza (inflama). Este “estacamiento” de líquido, cuando ocurre en el centro de la retina, se llama edema macular y afecta de manera importante la visión.

En estos casos la retina sufre por mala oxigenación y encontramos complicaciones relacionadas a esto como lo es la aparición de neovasos (nuevos vasos sanguíneos) que pueden ocasionar elevaciones de la presión intraocular, hemorragias, desprendimientos de retina etc.  

¿Y existe tratamiento para esto? ¡Sí! Existen varias modalidades de tratamiento que se pueden utilizar dependiendo del caso de cada paciente. Es importante el diagnóstico y tratamiento temprano ya que de esto depende el pronóstico.